El ateísmo cristiano de Zizek

La idea de Zizek es una reinterpretación del cristianismo como un punto de partida para llegar a un materialismo dialéctico. Parte de una idea de Hegel: El dios que muere en la cruz no es el hijo, sino el dios padre.1 Muere el dios trascendente y el que está más allá. Lo que queda es sólo el espíritu santo distribuido equitativamente entre toda la comunidad. Llevándolo a términos hegelianos: el dios padre es la tesis, que engendra al cristo, su antítesis, y la síntesis de ambos es el espíritu santo, que vive en y a través de cada cristiano. Para Zizek el cristianismo se vuelve ateo tras matar a su dios. Pero, el hecho de que quede el espíritu santo repartido en los corazones de las personas permite ver la divinidad en el otro y en la colectividad.

El que me ama, hace caso de mi palabra; y mi padre lo amará, y mi padre y yo vendremos a vivir con él.2

Lejos de intentar ser la interpretación teológica definitiva, la propuesta de Zizek es un llamado a la unidad, algo que se propone como solución en una época de individualidad y crisis de toda forma de comunidad. Sirve para pensar más la política que la teología. Más lo colectivo y sus relaciones que lo divino.
Por otro lado, crítica a las religiones orientales importadas como el budismo, que hacen demasiado foco en el individuo y su solitaria posibilidad de salvación. Si bien se puede hacer otra lectura más comunitaria del budismo en Asia, lo que nos ha llegado en forma de iluminación y camino espiritual tiende a ser bastante práctico e individual, con técnicas seculares de meditación y desarrollo de estados mentales, donde no suele aparecer ni el Buda, ni el Dharma (doctrina) ni la Sangha (comunidad de practicantes), las tres joyas en las que se toma refugio en el camino budista en oriente. El núcleo real del budismo es un abandono del Yo, por eso el foco está en su doctrina y en la comunidad. No obstante, occidente ha leído todo esto como herramientas de empoderamiento mental individual. Como si la iluminación fuera algo personal que le ocurre al yo y no la disolución del ego mismo. La recepción occidental del budismo es completamente egocéntrica y es un camino que lleva a la soledad del individuo. Por eso Zizek dice: “No busques la verdad dentro tuyo, búscala en el otro”. 
Repensar el cristianismo desde la comunidad permite conservar toda nuestra moral de base cristiana, reconociendo nuestras raíces, y proponer una idea de colectividad de creyentes liberados de la idea de un dios trascendente. Es quitar el mito, pero conservar la hermandad y el amor al prójimo. El dios muere para convertirse en libertad y en una forma de conexión entre las personas. Sin el dios trascendente ya no hay cielo ni infierno, sólo aquí y ahora, en un mundo material donde el único refugio es una comunidad abandonada a sí misma. En este contexto cobran sentido las palabras de despedida de Jesús:

Les doy este mandamiento nuevo: Que se amen los unos a los otros.3 

Notas:
1. Cf. Zizek Slavoj - Christian Atheism - Introduction: Why true atheism has to be indirect
2. Evangelio de San Juan c.14 v.24
3 Evangelio de San Juan c.13 v34

Bibliografía:

Entrevista a Zizek: https://www.youtube.com/watch?v=Wkyc2tay2dw&t=13s

Zizek Slavoj - Christian Atheism

Dios habla hoy - La biblia versión Popular, 1993